Mostrando entradas con la etiqueta Discapacidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Discapacidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de diciembre de 2011

El empleo y la discapacidad en un sistema de mercado: ¿Solución o placebo?


(Ed. Diario Progresista, 29 de diciembre de 2011)

“Que tenga discapacidad, pero que no se note”. Esta sincera y clarificadora frase fue la que un empresario soltó a la Promotora Laboral de una Federación de personas con discapacidad. Ante esto, yo solamente puedo decir: Gracias por su sinceridad y buenos días. Os diré el motivo.

Hay dos cosas que yo aprecio por encima de todo: La sinceridad y la coherencia. En el tema del empleo y la discapacidad, (bien por inocencia, bien por mala fe), no veo ninguna de estas dos cosas. No se puede hacer cuadrar el círculo. Me explico.

Ya en mis tiempos de facultad me enseñaron que la empresa es una organización jerárquica, piramidal cuyo objetivo era uno y solamente uno: Conseguir dinero de la manera más eficaz e eficiente posible. Esto, dentro de un sistema de mercado, quiere decir que solamente aquella persona más cualificada y preparada podrá optar a un puesto de trabajo. Bien, veamos como está el colectivo de personas con discapacidad, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística).

Si empezamos mirando nuestro nivel de educación. Así vemos que un 9,9% de personas con discapacidad son analfabetas y solamente un 11,6% tenemos estudios superiores. Esto ocurre, en un mercado de trabajo donde se exige un altísimo grado de formación, máxime si hablamos de discapacidad física de alta grado, que requiere más alto grado de formación para optar a puestos con un perfil más intelectual.

Continuamos con las cifras de empleo donde, lógicamente, la tasa de paro de las personas con discapacidad es muy superior, (tres puntos mayor), a la de personas sin discapacidad.

Después de observar estos datos, tenemos que oír en boca de la derecha mediática y política, e incluso de algún representante del colectivo, cosas como: “Basta de tener un colectivo subvencionado” ó “Más empleo y menos subvenciones”. Por otro lado, si nos fijamos en las medidas de los Gobierno del P.P. respecto a la discapacidad, todas están basadas en el empleo.

Todas esas medidas están muy bien señores, en el papel. La realidad, como hemos visto, es otra. Lo siento señoras y señores, por mucho que ustedes intenten pintar el sistema de mercado como algo amable y solidario donde cabemos todos y todas en hermandad y fraternidad, la realidad es la que es, la lógica del mercado es la que es y la discapacidad se nota.

Por lo tanto, por mucho que les duela a ustedes, si quieren conservar el sistema de mercado, (que por otro lado es el único que ha funcionado hasta ahora históricamente), tienen tres opciones:

1ª.- El genocidio sistemático de toda persona que no llegue a los niveles de productividad que ustedes exigen.

2ª.- La condenada a la pobreza y marginalidad de toda persona que no llegue a los niveles de productividad que ustedes exigen.

3ª.- Continuar combinando las políticas de sensibilización y creación de empleo, con las políticas sociales.

Vamos a ver, analicemos, hagamos de “mentalistas”:
¿La tercera opción? ¡Por favor!, ¡ni que fueran socialistas!, ¡ni hablar!
La primera opción, es la que una minoría de ustedes escogería, pero…. No, no, muy impopular, hay gente entre ustedes que tiene conciencia y además todavía se vota y queda mal, no compensa.

La segunda, la segunda les convence más, ¿me equivoco? ¡Ah!, eso si, “pero que no se note”.

Víctor Villar Epifanio

miércoles, 17 de agosto de 2011

Aproximación al modelo social de discapacidad: aportaciones y críticas



Hace unos años, yo participé en el Foro de Vida Independiente. Me equivoqué y ahora os voy a decir porque.

Movimientos como este están ligados a nuevas teorías como el Modelo Social de la Discapacidad. Posiblemente, el M.V.I. (Movimiento de Vida Independiente), no reconozca esta identificación tan directa con este modelo, ya que las personas que actúan como portavoces del mismo huyen de cualquier clasificación política o sociopolítica; pero si analizamos los principios de este modelo, vemos que coinciden perfectamente con la filosofía del M.V.I.

Para realizar dicho análisis, vamos a partir de una conferencia que pronunció hace años Miguel Ángel Verdugo Alonso, Profesor de la USAL y creador del INICO (Instituto Universitario de Integración en la Comunidad). Así mismo, el profesor Verdugo se ha basado en textos de varios teóricos de la discapacidad como L. Barton, R. Imrie, S. Linton, etc, etc…

Primeramente, pasaremos a analizar los principios de este Modelo. Seguidamente, pasaremos a ver las críticas que hace el profesor Verdugo. Y por último, daré mi opinión, dejando el texto abierto.

El primer principio del Modelo Social, es el de considerar la discapacidad como una construcción social. Esta teoría, (al igual que la teoría queer hace con el género en el colectivo LGTB), niega el propio concepto de discapacidad, viéndolo como una construcción social.

El segundo principio, es el de exclusividad investigadora de las propias personas con discapacidad. Según este principio, solamente las personas con discapacidad pueden investigar sobre este tema. Ninguna otra persona, profesional o no, está autorizada a hablar del tema.

El tercer principio, es el que dice que hay que atacar todo tipo de barreras, tanto las arquitectónicas, como las sociales y actitudinales.

El cuarto principio, es el que dice que toda investigación debe perseguir la emancipación de las personas con discapacidad. Este principio, niega la utilidad de toda investigación médica o asistencial.

El cuarto principio, es ver la discapacidad exclusivamente desde una perspectiva ambiental. Las personas seguidoras de esta teoría piensan que toda investigación sobre discapacidad se deberá hacer desde lo que las y los profesionales y estudiosos de la educación y la psicología llamaríamos un paradigma social, en el cual se da importancia al entorno social casi exclusivamente, dependiendo del modelo concreto.



El quinto principio, pone de manifiesto la necesidad de crear una comunidad de personas con discapacidad. Se trataría de buscar la unión de las personas con discapacidad, utilizando como base la situación en la que viven.

Relacionado con esto último, el sexto y séptimo principios serían: La importancia dada a la relación entre cuerpo y poder y la comparación con otros grupos minoritarios, como grupos oprimidos. Dos conceptos muy relacionados con la bioética, biopolítica y el biopoder.

El octavo de los principios, sería aquel que dice que las y los profesionales deben depender de las personas con discapacidad y no al contrario. De este modo, enfatiza el papel activo de la persona con discapacidad.

Por último, decir que este modelo tiene un submodelo llamado “Modelo del grupo minoritario”, que enfatiza en la discriminación institucional.

Una vez introducido el modelo, pasemos ahora a las críticas que le hace el profesor Verdugo.

La primera de sus críticas, se refiere a que es una teoría en construcción, una teoría que aún no está definida y que por ese motivo incurre en contradicciones.

La segunda de sus críticas, dice que se hace referencia a argumentos emocionales, poco académicos y por lo tanto subjetivos.

La tercera de sus críticas, dice que es un modelo reduccionista, ya que reduce las personas con discapacidad a un tipo de personas y discapacidades muy concretas. Personas con un cierto nivel cultural y de independencia.

También, habla Verdugo de un solipsismo científico, ya que reduce al ser humano a una sola de sus facetas, la faceta social. El profesor Verdugo se decanta más por un modelo psicobiosocial (que cuenta con aspectos psicológicos, biológicos y sociales de Ser Humano). Así mismo, dice que por eso mismo ataca a los otros modelos descalificándolos de principio.

Una vez analizados los principios de modelo y la postura de uno de los grandes investigadores de la materia en este país sobre él. Voy a dar mi humilde opinión.

Primeramente, diré que este modelo en mi opinión, es un modelo que en política social podríamos llamar, “movimiento de salón”, ya que se aleja completamente de la realidad social del colectivo. Dicho es términos marxistas o sociopolíticos: es como si Marx y Engels no se hubiesen basado en la situación del proletariado para hacer y difundir sus escritos. Es algo que sale de la mente de varios teóricos, pero que nada tiene que ver con la mayoría del colectivo, cuyas necesidades son muy distintas.

Por supuesto que estoy de acuerdo con su visión en pro de los derechos civiles, pero yo soy consciente, debido a mis 15 años de experiencia en el asociacionismo, que la realidad en el sector, como ya he dicho en otro artículo es muy diferente. Las asociaciones trabajan para sobrevivir y dar los servicios que debería dar la administración. Este modelo, no habla de la obligación de la administración de dar servicios públicos.

Otra crítica que hago yo a este modelo, con la que estoy de acuerdo con Verdugo, es que es un modelo elitista. Este modelo se basa en personas con discapacidad conscientes, cultas e inteligentes. Pero, pero yo soy consciente de que yo no soy único en el mundo y la realidad de las personas con discapacidad es mucho más cruda que la mía o la de esos teóricos. Recordemos, que casi un 10% de personas con discapacidad en este país es analfabeta y más de un 40% no tiene estudios secundarios. Eso, unido a situaciones económicas precarias y altos grados de discapacidad, lleva a que solamente sea posible para una minoría. Si a esto unimos que apenas se habla de coberturas sociales, deja a una mayoría de personas con discapacidad desamparadas en pro de una “vida independiente”, sin apenas tratar los derechos sociales.

Yo también creo que hay una contradicción al intentar investigar algo que se niega. Pero yo hago una lectura más psicosocial que el profesor Verdugo. Creo, que dado que la mayoría de los teóricos que siguen esta teoría tienen una discapacidad sobrevenida, en el fondo están negando la discapacidad para superar sus problemas de aceptación. De este modo, hacen una teoría “a su medida”, sin pensar en la mayoría.

Lo dicho anteriormente, hace imposible el principio de “comunidad de personas con discapacidad”. Si no se piensa en la mayoría de colectivo, no se puede hablar de unidad del colectivo.

Todo esto me hace decir que es un modelo profundamente ANTIsocial.

Víctor Villar Epifanio.


lunes, 25 de julio de 2011

LA DISCAPACIDAD, LA PRIMERA VÍCTIMA EN LOS MALOS TIEMPOS


Hace algún tiempo escribí que la visión y la atención a la discapacidad según la vemos hoy surge, sobretodo en los países del llamado primer mundo, con la llegada del Estado del Bienestar tras la Segunda Guerra Mundial. El aumento progresivo de bienestar y derechos sociales, hizo que se empezase a pensar en las personas con discapacidad, aunque fuese de forma asistencial. Anteriormente a esto, era la Iglesia quien, con un espíritu meramente caritativo, la que se hacía cargo de las personas con discapacidad.

Pues bien, como ya estamos comprobando, el Estado del Bienestar está siendo torpedeado sistemáticamente y, aunque odio que sea así, la realidad está confirmando sistemáticamente mi teoría. Me explico.

Como ya he escrito y dicho hasta la saciedad, el modelo que yo defiendo respecto a la discapacidad, es un modelo con dos bases teóricas básicas:

1º.- La función reivindicativa de las asociaciones de personas con discapacidad: Estas organizaciones, no deben ser las que den recursos, sino que digan que recursos se necesitan.

2º.- Consecuentemente con lo anterior, las Administraciones públicas no deben hacer dejación de sus funciones: Durante todos esos años, hemos visto que el asociacionismo ha sido la excusa perfecta de la Administración para delegar funciones en otras entidades privadas. Y lo que es peor, estas entidades cada vez se tienen que preocupar más por conseguir fondos para su propia existencia y menos a asegurar que se cubran las necesidades de las personas con discapacidad.

Eso es lo que yo decía, digo y repetiré hasta la saciedad. Pues bien, desgraciadamente, el tiempo me da la razón, aunque me moleste. Bien, veamos el panorama en varias de nuestras Comunidades Autónomas.

- La Xunta de Galicia, ya ha aumentado el grado de discapacidad a un 75% para acceder a una plaza en el Centro Santiago Apostol. Esto se hace cuando el grado para ser considerada persona con discapacidad es del 33%.

- En la Comunidad de Madrid, el Gobierno Autonómico ha comunicado el cierre del Centro Ocupacional Magerit, el Centro Ocupacional Fray Bernadinon y el Centro de Atención a Personas con Discapacidad de Arganda del Rey. Afortunadamente, el C.O. Margerit, tras cuatro meses de encierro de sus trabajadoras y trabajadores, ha conseguido llegar a un principio de acuerdo con el Gobierno de Esperanza Aguirre para evitar su cierre.

- En cuanto a la Comunidad de Canarias, decir que la Asociación AFADIS ya se están organizando ya que el Centro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, para personas con discapacidad cierran sus puertas en los meses de verano. Esto, puede ser aceptable en centros de personas con discapacidades leves, pero no en personas que necesitan atención continua. Decir, que este centro es de gestión privada, y recibe, según datos facilitados por Paula Romero, Presidenta de la Asociación, 3.000€ por usuario y mes de la Administración, sin que esta ejerza ningún control ni se preocupe por las demandas de las familias.

- En cuanto a Castilla y León, decir que el único centro residencial para personas con discapacidad física está en León. Siendo el resto en su mayoría de centros, Centros de Día para personas con discapacidad intelectual. Hay excepciones de centros abiertos por asociaciones de familiares de afectados que han tenido que ser rescatados por la Administración al no poder mantener los costes.

Con este panorama, se podría hablar de un “estallido de la burbuja social”. Por enésima, vez me explico brevemente.

El Estado ve en las personas con discapacidad una carga social, consecuentemente intenta “externalizar” los servicios que deberían estar dando. Algunas asociaciones grandes y empresas sociales ven en esto una oportunidad de negocio magnífica, por lo que corren apresuradamente al banquete de subvenciones sin control. ¿Consecuencias de esto?

1º.- Se pierde el control de la Administración en un servicio social de primera necesidad, dejando la puerta abierta a precios abusivos, despilfarro de recursos, malos tratos e incluso desatención por falta de rentabilidad.

2º.- La mayoría de asociaciones, acaban estando más preocupadas por conservar sus infraestructuras, servicios y personal, que en escuchar las necesidades de las personas asociadas y sus familiares.

3º.- En tiempo de crisis se recortan las subvenciones, por lo que las entidades privadas tienen que hacer recortes o buscar obsesivamente financiación para no entrar en quiebra.

4º.- Todo esto hace que muchas asociaciones y empresas sociales se queden por el camino y el servicio de primera necesidad se deje de dar, o las empresas sociales y asociaciones tengan que ser rescatadas por el Estado. Hay que recordar que NO estamos hablando de tornillos sino, de personas que necesitan esos servicios para tener una vida digna.

A todo esto, hay que unir las corrientes anticentros que hay en ciertos sectores de la discapacidad, lo cual es aprovechando por políticos neoliberales para disfrazar la desatención social de apoyo a la vida independiente.

En fin, lo dicho, en los malos tiempos somos las personas con discapacidad las que pagamos los platos rotos. Somos como un termómetro del Estado del Bienestar y ahora nos está empezando a ir bastante mal. Cuidado.


Víctor Villar Epifanio.

miércoles, 4 de mayo de 2011

PRIMERO VINIERON A POR NOSOTROS/AS....(Introducción del autor)


Mucho se ha escrito ya del terror del holocausto, pero nada o casi nada sobre el horror que supuso para 300.000 personas con discapacidad. Estas personas, no solamente fueron torturadas y asesinadas, sino que, en una demostración sin parangón de crueldad y deshumanización, fueron utilizadas como cobayas humanas, antes de darlas la “solución final”.



En estas líneas voy a relatar el proceso mental que llevaba a esa gente a realizar tales actos de crueldad, como era ese procedimiento y las reminiscencias que hay en la actualidad de dichos procesos mentales.



Este libro, quiere ser un libro útil, no quiero contar una historia lacrimógena, quiero que no se repita. Yo no soy historiador, no pretendo dar datos y fechas solamente para relatar unos acontecimientos, sino que pretendo dar las claves psico-sociales de la filosofía que movió estas atrocidades, ver como se plasmó en una realidad y más tarde rascar en el barniz políticamente correcto y descubrir lo que podríamos llamar “micronacismos”, referencias sutiles a esta filosofía.



Para todo ello, este libro contará con cuatro bloques diferenciados:



En un primer bloque, encuadraré el tema dentro de la bioética y el biopoder. Se trata de ver como la ciencia biológica afecta a nuestras vidas, tanto a nivel ético, como a nivel político. Temas muy importantes y muy de actualidad como la eutanasia o la eugenesia, son los que serán enunciados en este bloque.



En un segundo bloque, pasaremos a ver como la perversión de estas materias, en pos de una determinada filosofía, también malinterpretada, puede dar lugar a una ideología política nefasta para la humanidad. También, veremos que técnicas de manipulación mental, unido a unas determinadas circunstancias socio-económicas, hacen que la población apoye algo que estando en pleno uso de su libre albedrío difícilmente aceptarían.



En un tercer bloque, abordaremos el lado más macabro, como hacer realidad la pasadilla realizada sobre el papel y dicha en discursos llenos de violencia. No pretendo recrearme en detalles morbosos y lacrimógenos, sino ver el procedimiento que seguían. En este bloque, solamente intento comprobar como cualquier locura puede llevarse a la práctica, tanto si esta locura es positiva, como si es la más horrenda e inhumana. En definitiva, comprobar como, el sueño de la razón genera monstruos.



En el tercer y último bloque, hablaré de cómo todo esto no es cosa del pasado, sino que en el presente hay determinadas actitudes que ocultan esta filosofía como base de su existencia. Aquí veremos como algunos comportamientos con las personas con discapacidad tienen como trasfondo el rechazo visceral a la discapacidad. Intentaré dilucidar si ese rechazo es generado por el miedo a verse reflejado en las personas con discapacidad, o por simple rechazo a las mismas por considerarlas molestas e incómoda para su vida.



La causa de escribir este libro es intentar sacar a la superficie una fobia de la que nadie ha hablado nunca, la fobia a las personas con discapacidad. Esta fobia es más complicada de reconocer, ya que se oculta el rechazo a la persona detrás del rechazo a la discapacidad, sin darse cuenta que ambas van unidas. Por otro lado, algunas personas con discapacidad, odian su propia discapacidad, no la aceptan. Eso, unido a lo anteriormente dicho, hace que la persona se llegue a rechazar a si misma.



A raíz de esto, se podrían acuñar dos conceptos:



- Micronacismos: Afirmaciones en las que, de forma sutil, se deja entrever una filosofía de exterminio, negación o aislamiento de un colectivo. Está precedido de una deshumanización de la persona, de tal manera que sea imposible verla como un igual.



En el caso de la discapacidad, como ya hemos dicho, esto se oculta bajo un supuesto odio a la discapacidad y no a la propia persona.



- Disfobia: Fobia a la discapacidad, por consiguiente, fobia a las personas con discapacidad. Esta fobia, aún no es del todo reconocida como tal, ya que se presenta en varias formas:



■La primera forma, sería bajo el concepto de rechazo a lo que socialmente supone la discapacidad. Esto es, lo que podríamos llamar “efecto espejo”.


■La segunda forma, sería directamente la de odio a las personas con discapacidad. Aquí, directamente se ve a las personas con discapacidad como un estorbo para la sociedad. Esto lleva a la deshumanización de estas personas y ello al deseo de eliminarlas o recluirlas.


■La tercera forma, sería bajo el nombre de compasión. Cuando nos compadecemos de alguien, no vemos a esa persona como un igual, sino como alguien que está por debajo. Al mismo tiempo, esto delata una forma de falta de autoestima por parte de la persona que siente compasión, ya que es una forma de sentirse bien consigo misma.


En definitiva, en la obra que sigue a continuación no pretendo hacer un relato de determinados sucesos, en determinado momento histórico. No pretendo decir que todo lo malo ha pasado, que vivimos en un mundo feliz. Muy al contrario, pretendo ser práctico, ver lo que queda de aquellos comportamientos y que los puede hacer aflorar en la actualidad.





Víctor Villar Epifanio

Tres de mayo de 2011

lunes, 4 de abril de 2011

Y llegó mi turno



Muchos han sido ya los agradecimientos que has recibido, compañero Jose Luís, pero no podía dejar pasar este momento histórico sin darte las gracias.

Lamentablemente, yo no puedo hablar en nombre de la mayoría de mi colectivo, como han hecho otros queridos amigos y amigas como Shangay Lily, Jaume D`Urgell, Carla Antonelli o Pedro Zerolo, entre otros y otras. ¿Las razones? ya las dije en otro artículo anterior titulado: “La política y la discapacidad: ¿Una relación servil?” . En fin, una pena.

De todos modos, como te iba diciendo, quiero darte las gracias.

Gracias por hacernos un poco menos objetos y un poco más sujetos, un poco menos “carga” y un poco más personas. Gracias por humanizarnos, cuando la mayoría nos deshumaniza.

Gracias, por hacer visible lo que nadie quiere ver. Por ayudarnos a levantar, cuando otras personas y otros políticos pasan de puntillas y a paso ligero con cara de espanto, compasión, miedo o asco.

Gracias. Gracias, por LEY 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. Popularmente conocida como Ley de Dependencia. Gracias a ella, la autonomía de las personas con Discapacidad ha dado un pasito adelante y las personas dependientes cuentan con una atención mejor.

Gracias. Gracias, por reconocer la Lengua que signan miles y miles de personas.

Gracias. Gracias, por hacer efectivo nuestro derecho a viajar, renovando la flota de trenes y haciéndola más accesible. Por fin podemos viajar como Seres Humanos y no como ganado o mercancía.

Gracias. Gracias, por hacernos visibles políticamente, reconociendo tácitamente y facilitando nuestro derecho a la participación política. Has captado la idea, la personas con discapacidad, forma parte de la agenda política y no solamente como sujetos pasivos, sino también activos. Algunos y algunas ya lo hemos puesto en práctica sobradamente.

En definitiva, gracias por reconocernos como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho.


Víctor Villar Epifanio.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La estrategia de la discapacidad


Maquiavelo se sentiría orgulloso si viera lo que se está haciendo actualmente en las guerras. La discapacidad se ha convertido en el arma más mortífera entre los Estados. Me explico.

Desde mediados del pasado siglo, en la II Guerra Mundial, los Estados han avanzado mucho en el Estado del bienestar, precisamente por la atención a las víctimas, tanto civiles como militares de dichos conflictos.

Pero esto ha sido la pescadilla que se muerde la cola. Al aumentar la sensibilización con la discapacidad, aumenta la necesidad de gasto para atenderla, al ser percibido así por los enemigos estos convierten la discapacidad en un objetivo para hacer aún más daño al otro bando, provocando deliberadamente un aumento en sus gastos sociales.

Todo esto, lleva consigo varias consecuencias:

1º.- La guerra a dejado de ser algo exclusivamente militar para, (aunque no se diga oficialmente), tener a la población civil en el punto de mira.

2º.- Ya no se trata de vencer al enemigo, sino de humillar y hundir económicamente a un Pueblo.

3º.- Los Pueblos, ya no se pueden desentender intelectualmente de una guerra, ya que se ven inmersos en ella. No solamente se trata de una opinión como ciudadano o ciudadana, sino de algo que va afectar directamente a tu vida y a la de tus semejantes. Naturalmente, hablamos sobretodo de la población de los países que viven la guerra en suelo propio.

Esto resulta paradójico. En el mundo de las nuevas tecnologías, donde se puede leer el periódico de una persona a miles de kilómetros, las guerras, según la lógica anteriormente expuesta, tiene que entrar en cada casa civil y causar el mayor daño posible.

Por último, para que el negocio sea redondo, al terminar un conflicto, las empresas multinacionales y alguna ONG, (quiero creer que estas últimas de buena fe), corren apresuradamente a “reconstruir” el país que sus Gobiernos han destrozado y a ayudar a las personas que han mutilado y marcado psicológicamente. Todos ganan, menos aquellas personas que lo sufren, pero, al fin y al cabo, solamente son peones de este tablero de ajedrez.

¿Hasta donde hemos llegado?, ¿qué clase de mentes enfermas deciden que esto sea así?

Por todo esto, como persona con discapacidad y como antimilitarista convencido, digo: ¡No a la guerra!

Víctor Villar Epifanio.

sábado, 19 de febrero de 2011

La política y la discapacidad: ¿Una relación servil?



Soy una persona que está involucrada desde hace 15 años en el mundillo de las organizaciones de personas con discapacidad, estando otros tantos años en la política de en general. Creo mi experiencia en todos estos años y mi formación académica, me autorizan a dar lo que se suele llamar una opinión cualificada sobre lo que os quiero contar.

Antes de nada, debemos pensar de qué visión de la discapacidad partimos.

Primero, hay que decir que, históricamente, la discapacidad se ha visto como una carga y no como una diferencia. Esto se ha visto incrementado en países con tradición religiosa, generando, (al menos en la tradición judeo-cristiana), sentimientos de culpa, compasión y resignación. Así, las primeras organizaciones y personajes históricos que se ocuparon de la discapacidad fueron religiosos. A medida en que estos países han ido asumiendo una postura más laica, esa cultura ha ido desapareciendo.

Hay que recordar también que, tras la II Guerra Mundial, se crea el concepto del Estado del Bienestar. Este nuevo concepto, al menos en parte, nace de la idea de atender a los mutilados de aquella guerra. De hecho, recientemente, el Licenciado en Historia, Grosor de la Universidad Carlos III de Madrid y Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados español, Eduardo Madina, definió la discapacidad como uno de los pilares básicos de la socialdemocracia y por consiguiente del Estado del Bienestar.

También, en los años 70, en EE.UU, nace el Movimiento de Personas con Handicap, como movimiento reivindicativo de derechos civiles. Este movimiento, nace impulsado por los veteranos de la guerra de Vietnam. Coincidiendo incluso con el auge de otros movimientos como el feminista o el LGTB.

Por último, unido a todo esto, habría que decir el tipo de discapacidad de la que estamos hablando, ya que de ello dependerá también la visión social que se tenga y las políticas que se necesiten aplicar.

Bien, entre todo esto, ¿dónde ha quedado la discapacidad respecto a la política? En tierra de nadie y en tierra de todos. Me explico.

Desde el punto de vista del político. El colectivo de personas con discapacidad, puede ser reivindicado desde cualquier ideología política (siempre hablando de ideologías occidentales, ya que no tengo datos de otros sistemas como las teocracias de algunos países árabes o los gobiernos africanos):

- La democracia cristiana, hará énfasis en la concepción histórica de caridad y compasión, apostando por una concepción asistencial, aunque sea esta vez seglar. Bajo este prisma, los derechos no serán tales, sino que se verán, en la mayoría de casos, como concesiones y la persona con discapacidad será vista como objeto y no sujeto de la política.
- El liberalismo, verá la discapacidad como una cuestión casi exclusiva de Derechos Civiles, sin tener en cuenta las necesidades socioeconómicas y dejando a la iniciativa privada la atención a este colectivo.

- Los regímenes comunistas que aún quedan vigentes, en algunos casos, (China), ven a la discapacidad como un problema poblacional; mientras en otros, (países de Latinoamérica), se ha hecho una versión laica del sentimiento paternalista judeo-cristiano, viendo a las personas con discapacidad como objetos de protección del Estado.

Esto, creo que es extensible a cualquier Estado totalitario dependiendo de sus matices más o menos religiosos. Con excepción del nazismo, que directamente apostaba por la eliminación física de las personas con discapacidad.

- Por último, la ideología socialdemócrata, apuesta por un equilibrio entre Derechos Civiles, a través de las ONG`s de personas con discapacidad y Derechos Sociales o socioeconómicos, con mayor implicación de la iniciativa pública.

Si nos vamos a la otra parte, la parte asociativa, vemos que hay esta misma tendencia, pero de forma diferente y en la mayoría de las veces se intenta ocultar. Me explico.

Está claro que cada Asociación tiene su tendencia ideológica, por dos razones obvias:

1º.- Las Asociaciones, están formadas por personas y dichas personas tienen una ideología, esté esta vinculada a un partido o no.

2º.- Cada necesidad y cada tipo de discapacidad, lleva a una concepción diferente de las políticas a seguir. Así nos encontramos con:

- Asociaciones asistenciales, que se limitan a reclamar subvenciones para dar servicios a sus asociados/as.
- Asociaciones que apuestan por el autoempleo e incluso dedican parte de sus esfuerzos al ocio, en forma de deportes de riesgo o vacaciones.
- Asociaciones con sesgo religioso, basadas en el apoyo mutuo y la caridad.
- Asociaciones que reivindican mayor y mejor servicios públicos adaptados a las personas con discapacidad, siguiendo el principio de normalización.

Como vemos, la correspondencia ideológica es clara. Cada tipo de Asociación se corresponde con un tipo de política sobre discapacidad citada anteriormente. Entonces, la pregunta que cabría hacerse es: ¿Por qué no se admite o se intenta ocultar la tendencia ideológica de cada Asociación? La respuesta es clara y la he enunciado en el título: La dependencia de las subvenciones. Aquí, nos encontramos con tres panoramas:

- Las Asociaciones que se crearon para dar servicios a sus usuarios/as son la mayoría. Dichas Asociaciones han entrado en una especie de dependencia sin fin: La Administración ha delegado gran parte de sus funciones en ellas, para lo cual han necesitado cada vez más instalaciones y profesionales, para mantener esas instalaciones y profesionales necesitan más subvenciones, subvenciones que solamente pueden dedicar a mantener lo que ya tienen.

La consecuencia de esto es que convertimos a estas organizaciones en meras gestoras, con lo cual, cualquier atisbo de defensa de Derechos, es impensable. Esto es así por lo siguiente: Primero. Todos los esfuerzos de estas ONG`s estarán dedicados a la prestación de servicios. Segundo. Para prestar estos servicios necesitarán mantener las subvenciones que los sostienen, con lo cual, cualquier desencuentro con la Administración se verá como peligroso.

- Luego están las Asociaciones de personas con una menor discapacidad, que necesitan menos servicios y que además suelen tener grandes corporaciones sociales detrás. Estas organizaciones, suelen centrarse más en los derechos individuales y menos en los servicios públicos.

- Por último, nos encontramos con pequeñas Asociaciones, que no requieren subvenciones y esto les da más margen de maniobra para exigir tanto derechos sociales, como derechos civiles.

Con este panorama, en principio, la única salida para la mayoría de Asociaciones es callar para no perder subvenciones, ya que no es bueno morder la mano que te da de comer. Pero, seamos valientes y demos la vuelta al argumento.

Según la página web del CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), en España hay 3`8 millones de personas con discapacidad, agrupadas en más de 5.000 Asociaciones. Si a esto, unimos familiares y amigos/as, calculo que entre un 10% y un 15%, (sino más), de los votos en unas elecciones dependen de las políticas sobre discapacidad. Si a esto, unimos las personas dependientes, la cifra se dispara.

La pregunta que cabe hacerse es: Si tenemos semejante poder, ¿por qué tenemos tanto miedo? La respuesta es clara, por estas tres razones:

- Por un lado, este colectivo es muy heterogéneo, con lo que es muy fácil dividirnos según nuestras necesidades.
- Por otro lado, la discapacidad se vive como un problema, por lo que no se tiene interiorizado el exigir derechos, sino el solicitar servicios que se ven como concesiones.
- Por el motivo anterior, las políticas sobre discapacidad no se ven como políticas de primera, sino de segunda.

Yo propongo, centrarnos en políticas sobre discapacidad públicas, que cubran necesidades generales. De este modo aunaremos esfuerzos.

Por otro lado, propongo que exijamos que la Administración rescate la mayor parte de la atención secundaria, dejando a la iniciativa privada sectores muy concretos de atención subvencionándolos debidamente.

De este modo, las Asociaciones pasarían a ocupar un papel de control y consulta de las Administraciones, sin ocupar su tiempo en dar unos servicios que no les son propios.



Víctor Villar Epifanio.