

Ante la polémica de la fiesta del Curpillos en Burgos, mi opinión es:
1º.- España es un país laico, (esto incluye al ejército), lo que significa que ninguna religión es oficial y todas son respetadas. No procede ni tocar el himno, (aunque sea el monarquico), ni llevar al Arzobispo bajo palio.
2º.- Burgos, no es un país a parte, por lo tanto debe cumplir la Ley.
3º.- Burgos, es una ciudad y no un pueblo, las tradiciones pueden ser o no seguidas por la ciudadanía.
Como bien dice Juán José Tamayo, en su artículo de El País, ¿hasta cuando el nacional-catolicismo? Esto en Burgos tiene mucho más sentido.
La izquierda de Burgos no puede ser tibia en esas posturas. Si queremos ser un país y una ciudad, repito ciudad, realmente democráticas no podemos ceder en estos mínimos.
Víctor V. Epifanio.
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